HISTORIA DEL CACAO AL CHOCOLATE
El chocolate como lo conocemos hoy surgió en Europa, pero es originario
de América.
Algunas versiones
dicen que el origen de la planta del cacao se situa en
América Tropical,
en los bosques ecuatoriales y en los valles amazónicos;
otras la ubican como una planta tropical originaria de México.
Se cuenta que en la época de auge de los toltecas,
estos descubrieron que las semillas de cacao cambiaban su
aroma y sabor cuando se caían al suelo húmedo
y se pudrían, pero al lavar estos granos, y luego
morderlos, su sabor cambiaba y se tornaban más dulzones
(este proceso luego se lo conocería como fermentación
), para lograr este cambio en los granos, los dejaban de
5 a 10 días, lo que originaba tal cambio que el aroma
se acentuaba y ayudaba a su conservación. Descubrir
este proceso ayudó a los indígenas a mejorar
la cosecha de estos frutos, quienes no esperaban que los
frutos estallen, sino que, por medio de sus machetes, los
desprendían del tallo; aún hoy se lo sigue
cosechando de la misma manera. Una vez lograda la putrefacción
(fermentación) de las semillas, se las desenterraba,
y se les quitaba las envolturas podridas y se las lavaba;
luego colocaban esos granos al sol para que se sequen y se
tuesten. Esta masa de cacao, que los indígenas obtenían
después de estos procedimientos, era batida con agua
fría y, a veces, endulzada con miel, así nace
el xocolatl .
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El chocolate
no es un invento reciente. El chocolate -sinónimo de placer- nace
de la semilla de un árbol, pero antes de que
mayas y aztecas lo utilizaran como bebida para ofrendar
a los dioses, los frutos del cacao se utilizaban como
moneda, se los llamaba cacahuatl y
eran el único
instrumento disponible para el pago de impuestos.
En el siglo III, la clase alta de los Mayas consumía la bebida de chocolate
con fines ceremoniales. Mezclaban el cacao con miel, pimentón, vainilla,
chile, y también con otras especias.
Los españoles quedaron fascinados con esta bebida, pero introdujeron un
cambio, no la preparaban con agua fría, sino que lo hacían con
agua hervida y lo batían bien para que quedara bien espumoso. Así,
esta bebida llegó a España y se difundió muy rápidamente
por el resto de Europa. En un principio, el cacao era un producto muy caro, pero
su veloz difusión hizo que su comercio se acrecentara, lo que dio como
resultado que bajara su precio y fuera más accesible para la gente. Es
en Europa donde se lo comienza a mezclar con leche y azúcar, y adquiere
ese sabor suave y dulzón que conocemos hoy.
Los españoles, una vez que probaron el cacao, ya no pudieron prescindir
del mismo, razón por la cual extendieron el área para su siembra.
Fue así como su cultivo se extendió, primero, en Trinidad en 1525,
y luego por toda la zona tropical de América, y luego se lo comenzó a
cultivar en Asia, Oceanía y África, estableciendo bases para la
futura economía de estos lugares. En 1879 se introdujo el cacao en Costa
de Oro (hoy Ghana) y a fines del siglo XIX, en Camerún y el Congo (Leopoldville).
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Los frailes,
que se habían
establecido en México, mandaron al puerto de Barcelona
una partida de cacao y la fórmula para su elaboración,
llevaron la fórmula al Monasterio de Piedra, y
allí los frailes empezaron a preparar esta
tentadora bebida, y a consumirla, sobre todo durante
los periodos de abstinencia, por considerarla muy
energizante.
Cuenta la historia que unas monjas que vivían en Oaxaca crearon una bebida
dulce con cacao, azúcar de caña y canela; fue rápidamente
aceptada y se la difundió por España y el resto del continente
europeo.
Según la historia, en 1728 surgió la primera fábrica de
chocolate en Inglaterra; y en 1756 en Alemania; en 1781 Francia ya tenía
varias fábricas. Los que más saben cuentan que fueron los
suizos los que lograron transformar la pasta de cacao en el chocolate que
conocemos actualmente.
Entre los maestros chocolateros más famosos podemos mencionar a Cadbury,
Heinrich Nestlé, Philip Suchard. |
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